y si vemos… De La Calle

La recomendación, para este fin de semana es un film del baúl de películas mexicanas de antaño que retratan de manera real la vida de ciertos sectores en México: De La Calle.



De acuerdo con filminlatino.mx, esta producción se estrenó en el año 2001 con una duración aproximada de 90 minutos y con un reparto actoral que mezcla experiencia y juventud con figuras de la talla de Luis Felipe Tovar (Todo el poder), Mario Zaragoza (La vida precoz y breve de Sabina Rivas), Dolores Heredia (Rudo y Cursi) y Vanessa Bauche (Amores Perros) como parte del talento experimentado y como parte del talento joven y protagónico tenemos a Luis Fernando Peña (Amarte duele), Maya Zapata (El secreto de Selena) y Armando Hernández (Los Héroes del Norte) entre otros; bajo la dirección de Gerardo Tort.


Este film lo vi a una edad temprana que no me permitió comprender el sentido y el desarrollo de la historia, sino todo lo contrario, me dejó con imágenes grotescas nada recomendables para un infante debido a su crudeza y escenas de violencia. Algo que era de esperarse si tomamos en cuenta su clasificación “C” ( para mayores de 18 años).


Ambientada en la ciudad de México, De La Calle nos da una mirada a la situación de los niños y los jóvenes que viven en las calles, capturando en su fotografía y en cada una de sus escenas la temática y el sentimiento que -posiblemente- el director deseaba despertar en el espectador. La ambientación transmite muchos mensajes y conjugado con la excelente actuación potencializa el mensaje crudo que por momentos resulta incómodo de ver, captar y caer en cuenta de que es una realidad más común de lo que podríamos aceptar, generando en nosotros emociones inquietantes y desgarradoras.


La calle es de quien la trabaja, vive y ama en ella

De La Calle nos presenta la historia de Rufino, interpretado por Luis Fernando Peña, un adolescente de aproximadamente 15 años que vive en las calles de la ciudad, las alcantarillas y bajo el techo de su aparente salvadora, La Seño (Cristina Michaus), que al encontrarlo de bebé lo acoge de vez en cuando. Es por ello que Rufino encuentra en las calles de la ciudad un sentido de pertenencia que comparte con otras personas en su misma situación. Sin embargo, esto cambia cuando toma la decisión de alejarse y emprender un viaje junto a su novia Xochitl (Maya Zapata), una adolescente y madre soltera, que al igual que él encuentra cobijo con una conocida que la ayuda con su hijo.


Sin ningún vínculo familiar real y ante la pobreza, la necesidad y circunstancias que rodean su vida, deciden irse juntos al mar. Con el apoyo de algunos amigos de la calle reúnen algo de dinero (dentro de la trama se destaca la camaradería franca que sólo se puede dar en este tipo de circunstancias, donde la parte más noble del ser humano reluce entre sombras y podredumbre), pero para conseguir todo lo que necesitan, Rufino acude al negocio de drogas de "La Seño" y su amante "El Ochoa" (Mario Zaragoza), un policía judicial sin escrúpulos.


El plan se torna complejo cuando Rufino se entera de la posible existencia de su padre, un hombre conocido como "El Chícharo". Esto genera en Rufino el deseo de encontrarlo y comprobar su existencia antes de marcharse finalmente, lo que lo envolverá en una búsqueda que dé respuesta a todas sus preguntas, sin percatarse que cada paso lo acercará a peligros latentes e inesperados.


El desarrollo de la historia te mantendrá expectante de principio a fin, despertando en ti deseos de impotencia y nerviosismo que te dejarán sin ganas de levantarte del sillón. Particularmente no creo que esta película sea para todo público debido a la crudeza que la envuelve que pudiera dañar susceptibilidades. No obstante es una obra cinematográfica que te invita a adentrarte en las calles y a las realidades de nuestra ciudad; obligándonos a replantearnos los sufrimientos, miedos y los sueños de este sector social.


De La Calle fue multipremiada en la XLIV entrega de Arieles del 2002 en las categorías de: Ópera Prima, Mejor Actriz, Mejor Guión Adaptado, Escenografía, Ambientación, entre otras.


Este tipo de producciones merecen estar en nuestro repertorio peliculesco por su interesante guión (el cual está basado en la obra teatral del mismo nombre del dramaturgo Jesús González Dávila), la fotografía realizada por Héctor Ortega y la gran dirección de Gerardo Tort; entre el reparto participaron niños y jóvenes en situación de calle, que hace que se sienta más real, con mucho corazón y que por un momento, más que una película puede dar una estructura de un documental.




por Moises Hernandez


Imagen de Pixabay

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