Una rebanada de poder




El poder ha sido un concepto controversial para diferentes disciplinas que han tratado de definirlo y explicarlo, se ha entendido en diversas situaciones como la acción que se ejerce sobre los seres humanos por los seres humanos, pero ¿cómo funciona en la actualidad y por qué debemos entenderlo?



El filósofo francés Michel Foucault, en sus obras, “El poder una bestia magnifica” y “La Microfísica del poder”, nos dice que, el poder es otro tipo de modelo que se defiende apoderándose del cuerpo, haciéndose invisible y cotidiano en la realidad, no se basa solamente en la violencia sino en una organización estratégica donde el poder hegemónico de la minoría (clase dominante) es vencedora sobre la mayoría.



El poder se encuentra introyectado en cada sujeto y se manifiesta como una autoexplotación, esto quiere decir que produce libertad para estabilizarse, dejó de prohibir para generar comodidad, donde los sujetos piensan que son libres.



La modernización de la tecnología ha transformado sustancialmente las diversas formas de vida, las relaciones sociales y hasta laborales, han cambiado de manera acelerada los procesos de información y de comunicación, así como las conductas individuales, las relaciones familiares y los papeles sociales.



Ahora bien, si pensamos en el poder como algo que circula y que funciona como cadena, este no se localiza en un lugar específico y tampoco está en las manos de algunos. Se ejercita de una organización reticular de redes de poder, el individuo es un efecto de este y al mismo tiempo es un elemento de conexión, para Foucault, el cuerpo entra como un mecanismo, lo desarticula y lo moldea.



Con la globalización y los momentos históricos que han moldeado también la economía como la Caída del Muro de Berlín en 1989, se decidió que la opción económica factible era el neoliberalismo, lo que facilitó el desarrollo de nuevas tecnologías, por ejemplo, el conocimiento científico, comunicación, publicidad, finanzas, máquinas, etcétera, como un nuevo instrumento de difusión, se convirtieron en herramientas esenciales para el progreso de nuestra sociedad, ¿entonces se está gestando una nueva sociedad dentro de la tecnología?



“En el último cuarto de siglo una revolución tecnológica, centrada en torno a la información, ha transformado nuestra forma de pensar, de producir, de consumir, de comerciar, de gestionar, de comunicar, de vivir, de morir, de hacer la guerra y de hacer el amor” (Castells, 1999).


La globalización y la tecnología han permeado la forma de hacer política a los estados, a las culturas y a las relaciones sociales, las cuales están incrustadas en el pensamiento neoliberal e intentan manejarla como la única realidad posible, las tecnologías de la información se han convertido en una herramienta importante para la difusión de ideas, elementos de poder, y división entre países, entre otras.



El filósofo surcoreano Byung-Chul Han en su libro “Sobre el poder”, nos explica que hay un poder superior, el cual configura el futuro del otro ya que este no actúa en contra, más bien influye sobre el entorno de la acción o los preliminares, entonces la decisión voluntaria ya fue determinada antes, pero tuvo la libertad de hacerlo según su perspectiva.



Es interesante entender este punto, desde la construcción del sujeto, del "yo" que se yuxtapone a la tecnología como parte esencial de su propia constitución de identidad.



Hablemos sobre el panoptismo como ejemplo, fue una invención tecnológica en el orden del poder, apuntó a un conjunto de mecanismos que operan en el interior de todas la redes de procedimientos de los que se ha servido, se utilizó en escuelas, cuarteles y hospitales, donde se hizo la experimentación de vigilancia integral, en ello se generó la creación de historiales, anotaciones, clasificaciones y se llevó a cabo la contabilidad integral de esos datos individuales.



“El fin justifica los medios” dijo Maquiavelo. En la actualidad esos medios se reflejan en las tecnologías de las cuales el poder se ha apropiado para mantener y fortalecer su dominio, pero la violencia sigue siendo una parte fundamental, pues se ejerce desde el interior, con ello se genera el fenómeno de la autoexplotación donde el ser humano despliega su libertad para encarcelarse en el individualismo que satisface las demandas del capital y evidentemente a la globalización.



Visto así el sistema nos necesita ilusionados para estar a la disposición del consumo, el resultado es un cansancio, infarto social y depresión, haciendo énfasis con la pandemia que atravesamos. Por ejemplo, se han vislumbrado mejor los problemas emocionales que causa el encierro, entre otros puntos, pero ¿no estamos viviendo en una prisión simbólica en la cual laboramos sin un límite de horario, donde los mismos medios de producción corren por nuestra cuenta?



La ciencia y las nuevas tecnologías ya no se asocian como tal a un progreso si no a una idea de control, ahora son un medio en el cual se programa lo que una sociedad y los intereses dominantes quieren hacer con la naturaleza y con el mismo hombre, el conocimiento científico es ya un monopolio, no todos lo poseen, quienes sí, pueden manejar todo lo demás.



El motivo por el cual el poder sigue gobernando y que sea aceptado, se debe a que la violencia ya no reniega, ahora traspasa cuerpos, causa placer, genera saber y produce discursos, es un tema muy amplio y el espacio corto, pero esta pequeña rebanada es una invitación para reflexionar y entender que dentro de una estructura controlada o que creemos que lo es, la libertad puede ser reconstruida y apropiada, a nuestro favor.



Por Narda E. Carrasco


Imagen por PIXABAY

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