¿Cómo es ser padre soltero?


Para ninguno de mis conocidos es sorpresa que hablo más de mi padre que de mi madre. Cuando tenía 16 años y mi hermana 11, afrontamos su divorcio y separación, cada una a su manera. Viví con mi mamá ocho meses antes de regresar a vivir con mi padre. No porque mi madre fuera una mala persona, al final su pareja y yo no nos llevamos bien y eso me hizo desear regresar a mi hogar.



Aunque mucho se habla de la conexión especial madre-hija, la relación con mi padre es tan especial y real como la que tengo con mi mamá. Desde que nací, hasta los 25 años que me independicé de la casa familiar, mi papá vio por mi bienestar, seguridad, crecimiento escolar y personal.



Es cierto, no recordaba de repente datos como la fecha de nacimiento exacta, mi color favorito o la comida que más me gusta. Pero hoy día, que llevó casi tres meses sin poder verlo, él sigue diciendo que no vaya hasta que no sea seguro, sólo quiere que mi pareja y yo estemos bien. Incluso creo con cierta felicidad que considera a mi novio ya su yerno, aunque aún no estamos casados.



Mi padre hizo el papel de “papá soltero”, así que decidí hablar con él sobre lo que representó serlo. Hay cinco preguntas que le hice y aquí están sus comentarios al respecto:



¿Qué consideras que fue lo más difícil de quedarte conmigo y mi hermana tú solo?


— "La parte de la comunicación. Nunca sé en qué momento están hablando en serio; cuándo están tristes o cuándo están sobrepasadas de actividades y no quieren hablar. Es molesto que se aíslen tanto. No me daban oportunidad de conocerlas y después estaban molestas porque no las entendía (se detiene un momento a pensar y luego continúa). Contigo duró menos, compartes más tiempo conmigo al cocinar, ver películas, ir al tianguis. Tu hermana se encierra más".



¿Consideras que pudo haber otro camino en el que mi mamá se quedara con nosotras y no tú?


—" Tu mamá decidió hacer su vida, y se fue. Tu hermana se quedó conmigo desde el inicio, y luego tú regresaste. Sigo sin entender cómo fue que acabé con ustedes, cuando en el pasado quien viera a tu madre te diría que ella jamás las abandonaría. Pero las cosas cambian y las decisiones se toman, ella tomó las suyas, y yo no podía dejarlas solas. No tengo pareja por ustedes, porque a quien se me acerca va advertida, que para mi primero mis hijas y después ya veré si yo. ¿Qué le puedo ofrecer a una mujer si las tengo? Prefiero estar contigo y con tu hermana, ambas son mi responsabilidad y mi prioridad".



¿Hay momentos en que te arrepientas?


—"No podemos cambiar las cosas, yo no estaría feliz de otra manera. Me he privado de tanto por ustedes, pero sé que lo valen. Lo único que quiero es que tengan lo suyo, que sepan defenderse, que sepan poner un clavo sin necesidad de un cabrón, y que, si algún día la vida les juega mal, como a mí, no tengan miedo de irse de ahí. Que digan “yo no te necesito para seguir adelante”, y se vayan. Con eso estoy feliz. No hay tiempo para arrepentimientos".



¿Hay algo que sientas que te faltó darnos?


—"De nuevo, esa comprensión que tenían con tu madre. A ella le contabas todo, te entendía y hacía de alcahueta. Yo no sabía qué decirte para que dejaras de llorar por perdedores que no te merecían. No sé qué decirle a tu hermana cuando está enojada o triste. Yo no conozco sus mundos, y apenas los entiendo. Esas veces se me partía el corazón (le sale una lágrima y comienza a llorar). No tienes idea lo que se siente saber que tu hija es infeliz, lo que harías por cambiar eso, y mi hermana que me ayudaba ya tampoco está. Me quedé solo, y ustedes son mi única familia, y mi adoración. Ustedes son mi todo".



¿Estás orgulloso de lo que hemos logrado, mi hermana y yo?


—"Yo siempre supe que tu podías, sólo tenías que centrarte y dejar de pensar en tonterías, por eso no quería que tuvieras novio, ni tu hermana, el novio es distracción, y si te quieres casar y ser ama de casa, está bien, pero ni tú ni ella son así. Sólo tenían que echarle ganas, y ya. Tú eres una licenciada, y tu hermana está a punto. Estoy tranquilo (me mira y sonríe). Ya sólo estoy esperando que me mantengan".



Me río con él, y le digo que pronto le pondré su casita. Nunca he hablado tan sinceramente con mi papá. Me abraza para ir a ver a mi hermana. Recargo mi cabeza en su hombro mientras caminamos, porque, aunque crecí, sigo siendo más pequeña de estatura que él. Y sé que tener un papá soltero fue una bendición, porque hasta yo me habría regañado y castigado con todo lo que hice siendo más joven. Y mi hermana coincide conmigo.



Gracias papá, por darme todo. Por la confianza depositada en mí, y por tu cariño, que hasta el día de hoy en cada ocasión que me presento en la casa familiar, y me regalas ropa nueva pensada especialmente para mí, puedo sentir.



Por Circe C. Hernández-Espino


Imagen de PIXABAY


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