#NosotrasTenemosOtrosDatos o por qué lo personal siempre es político



Lo personal es político es una consigna setentera de la segunda ola feminista, la cual, buscaba principalmente emancipar el cuerpo de la mujer de los estándares sociales a los que se encontraba atado, tales como el verse o portarse siempre "linda", pero el más importante, sin duda, era la libre elección a parir.


Dicha consigna antes y ahora, es un estandarte recurrente en la lucha feminista, porque señala la casi nula disociación entre lo que público y lo privado. Es decir, como personajes sociales crecemos en un entorno que vendrá a definir cómo vestir, hablar, caminar, actuar, etcétera. Estar alejados de ello es tanto como ser peces y querer vivir sin agua, estamos dentro y la emancipación podría costarnos el aire.


La percepción que existe entre los conceptos de público y privado suele tergiversarse, tal vez, por la manera en cómo se constituye la sociedad y sus instituciones. Dentro de la teoría social es ampliamente aceptado que el hombre creó sociedades para proteger sus intereses y bienes “privados” de lo “público”. Proteger lo privado implica establecer las reglas pertinentes para que una propiedad no fuese robada o que si sufría un ataque directo contra su persona, existiera un castigo. Es decir, reglas que guiaran la buena convivencia entre los hombres dentro de la sociedad, haciendo posible la creación del estado benefactor.


La idea del estado benefactor se torna un modelo a seguir como sociedad, por el hecho de que quien o quienes estén al mando deben velar por la integridad, seguridad y bienestar de la comunidad, tal como se esperaría en la primera institución que experimentamos de facto, a saber, la familia. El pensar en esto puede hacer más claro el juego que existe al entender lo privado respecto a lo público: el primero sólo responde a lo que pasa en lo segundo y viceversa, es decir, no se pueden escindir.


Lo personal es político es una consigna setentera que no ha perdido vigencia porque cuando se habla de algo tan personal como lo es un cuerpo, los cuerpos, es y seguirá siendo necesario, prestar atención para no olvidar las exigencias y necesidades de los grupos vulnerables dentro de lo social que a veces, lo público parece reducirlo a un simple objeto.


El pasado lunes 25 de mayo, las redes sociales tuvieron gran movimiento con el hashtag #NosotrasTenemosOtrosDatos, el cual, fue un llamado de atención al representante del poder ejecutivo, por hacer menores los casos de violencia familiar y feminicidios que se han reportado y que han ocurrido en los últimos meses, en el marco del confinamiento por la cuarentena. Tan sólo en marzo y abril se registraron más de 47 mil llamadas de auxilio, de acuerdo con el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y, alrededor de 783 mujeres denuncian cada día que viven en condición de riesgo dentro de sus casas.




Una de los principales argumentos que ha intentado desacreditar al movimiento feminista es que el estar fuera de casa o que una mujer se vista o actúe de manera “provocativa” es un llamamiento a ser agredida. Es decir, el “principal sospechoso” de los casos de violencia contra mujeres, es la relación de ésta con el exterior.


El #NosotrasTenemosOtrosDatos es una irreverencia hacia la ya conocida respuesta “Yo tengo otros datos” del Presidente López Obrador, cuando se le cuestionan las cifras en materia de salud, educación o economía, en lo que va de su sexenio.


El hashtag nace de una indignación genuina al ver que las “medidas” que ha tomado el gobierno por resguardar la integridad de los ciudadanos y ciudadanas, sólo ha dejado más expuestas las carencias en el ámbito privado.



Esto señala que las decenas de muertes diarias cometidas en nuestro país no son por extraños, sino que ocurre dentro de la primera institución, la cual sólo es el primer peldaño, para formarnos como personas funcionales para la sociedad. El que el “padre” de los mexicanos dé la cara al problema diciendo que la violencia familiar es una simulación porque todos son felices en su Estado, sólo refuerza la omisión a la demanda de las mujeres que no desean más ver sus cuerpos y los cuerpos de sus iguales bajo el yugo de todo lo que representa el vivir bajo un sistema violento. Ese sistema en el que durante siglos han sido uno de los primeros eslabones para la disolución de la violencia, siendo un costal de box para contener la ira reprimida en lo privado.



Lo personal es político porque lo que ocurre dentro de las cuatro paredes que resguarda o debería resguardar una familia debe competer al Estado, ese estado que antes que ser "beneficioso" deber ser seguro para todas y todos sin callar o tildar de mentira lo que a todas luces ocurre en el encierro y está dejando sin aire a más de un pez.


#NosotrasTenemosOtrosDatos porque la era de la digitalización ya no permite esconder los hechos y sus datos. Por ello, lo personal fue y debe ser político, para que los datos correspondan y las vidas, los cuerpos, sean tan libres, respetadas y dignas en lo privado como en lo público.

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