La explotación de la desesperación.


La CDMX es reconocida como la quinta ciudad más poblada del planeta, una de las más polifacéticas y cosmopolita, así como el resto, cuenta con la característica desigualdad social y económica, aquí, durante estas últimas semanas se incrementa el nivel de desempleo, las predicciones son peores que las vividas en 1994 o 2009, eso quiere decir que frente a las crisis históricamente inmediatas, el panorama no pinta nada bien, sin ser totalmente pesimista la respuesta humana por la supervivencia emite juicios como "o me mata el virus o el hambre", "no puedo dejar de darle de comer a mi familia" o "¿sí no salen cómo vendo?". Basta observar las miles de personas que salen tomando todas las medidas necesarias para regresar con unos pesos para llegar a casa, desinfectar hasta los zapatos evitando exponer a los seres queridos. Pero la situación actual está en crisis, se dice que 4 de cada 10 hogares acogen un nuevo desempleado en tan solo los primeros 15 días de la fase 2, pero la situación no era muy distinta antes de que el virus nos alcanzara, el groso de la población en México dependía (y aún lo hace) del comercio informal, quizá por eso el empeño de la 4t por regularizar a comerciantes y pequeños negocios dentro del servicio tributario, la oferta laboral no era justa salarialmente para técnicos o profesionistas por parte de muchísimas empresas y emprender un negocio personal ya era una odisea sin los elementos necesarios (inversión, tiempo y dedicación), por otro lado el Estado no podía ofrecer la cantidad de empleos que llegó a aportar antes de la llegada del neoliberalismo al país, por esto último muchas organizaciones y asociaciones civiles han crecido para hacer frente a esa y otras problemáticas, en resumen, no era suficiente la oferta de empleo incluso sin el Covid- 19.


Ahora es normal entrar en pánico luego de casi tres meses de desempleo, los ahorros no resisten la embestida y de no ser por el apoyo de quienes te quieren no sería posible sobrellevar la situación, la idea es salir adelante y ante una crisis generalizada puedes llegar a pensar en buscar cualquier trabajo remunerado bajo la máxima de "lo que caiga es bueno". Al principio se busca a detalle el área específica laboral, pero recuerda, no todos podemos ser esenciales, es un alivio contar con ellos por supuesto, mi planteamiento está en que precisamente no todos podemos realizar los trabajos esenciales, al menos desde la estructura capitalista donde se han cubierto los puestos y el sistema mismo mantiene los engranajes de sanidad, alimentación, transporte, etc, funcionando sin incluso causar mayor impacto, son sectores desde siempre explotados, con filas de personas dispuestas a realizar el trabajo, la rueda continúa girando.


Pero bueno, luego de terminar con todos los motores de búsqueda y haber llenado perfiles en las bolsas de empleo virtuales, luego de revisar y retocar el CV miles de veces, asistir a algunas entrevistas en línea e incluso alguna presencial en medio de la contingencia, dónde las áreas de reclutamiento se toman muy en serio la sana distancia, es decir, que te mantienen a raya del proceso de selección aprovechando los cientos de entrevistas que a veces abarrotan salones, salas e incluso patios de aspirantes a tal o cual empleo, eso si, con mucho gel antibacterial brindado por el buen guardia a la entrada de recepción y con marcas en el suelo o sillas retiradas a al menos un metro entre sí tan solo para recibir respuestas clásicas de la conocida "normalidad" como "vamos a guardar tu currículo para bla bla bla" o peor aún "te hablamos cuando pase la cuarentena". Los ánimos no pueden más que flaquear en esas ocasiones, el área de estudio en la busqueda de la red se borra, pero también lo han hecho las ofertas para esas vacantes desde hace días o incluso semanas, las expectativas lo hacen también poco a poco.


La red cómo único medio para no exponer la salud y en última instancia como herramienta de acceso a un empleo va arrojando cada vez más ofertas de atención a clientes, ventas de créditos, servicios telefónicos, cambaceo, incluso los "tiburones de barrio" ofrecen puestos para vender cubrebocas o mascarillas en las calles más transitadas, por supuesto que hay empleo para médicos, pero ahora cada vez mas en ventas farmacéuticas vía telefónica, la "nueva normalidad" del sector privado en este momento sólo ofrece pocas opciones, que además son las peor pagadas. Las redes sociales pueden hacer revoluciones, describir eventos mundiales, incluso influir en campañas presidenciales pero también pueden ser fuente de explotación, eso lo descubrí dando clicks para encontrar algo que hacer para ganarme la vida.

La idea no me apasionó pero era un empleo honesto, sonaba razonable, parecían flexibles e incluso formales al trabajar para una empresa de telefonía reconocida, lo importante era comenzar a generar, tener algo para pagar las cuentas y salir adelante.

No me dieron alguna respuesta a mi única incógnita, pero al menos tenía otra entrevista, estaba seguro que una empresa como aquella estaba concierte de la situación mundial, de las problemáticas de salud y los cientos de miles de muertos, ya había asistido a otras entrevistas y en todas se hacía inca píe al menos de cómo se trabajaría, en algunos casos sería home office mientras dura la cuarentena, en otras con periodos alternados de asistencia, o al menos, de ser presencial con medidas de distancia considerables y sanidad constante, por eso mi sorpresa cuando llegué al lugar y observé que en la entrada no estaba el guardia con sacrosanto gel para los visitantes, sino tres personas que alternaban la entrada recibiendo identificaciones de múltiples aspirantes jóvenes a telefonistas que fuimos llegando sin cesar, al entrar, una recepcionista me da un gafete y me pide que tome asiento en una pequeña sala donde ya había al menos 6 candidatos más, luego cuando se llena, para mantener la apariencia, otra persona nos pide que entremos a otro espacio del edificio, un cuarto al interior, un lugar amplio pero lleno de personas frente a sus pantallas, portando una diadema con micrófono de esponja pegado a sus labios, algunos de pié, otros sentados, en algunos casos con un cubrebocas colgando de la oreja como sí fuera arete artesanal para poder realizar llamadas y que el interlocutor pueda escuchar claramente al telefonista que busca ofrecerle un cambio de compañía celular. Los presentes, aunque intentáramos dejar espacio entre cada uno no podíamos evitar el ajetreo de nuevos aspirantes que llegaban, finalmente regresamos uno a uno a la pequeña sala donde las entrevistadoras, sudando por la premura, realizan preguntas obligadas: ¿Dónde vives?, ¿Edad? ¿Grado de estudios? mecánicamente dicen la información de la vacante a groso modo... ofrecemos 2500 pesos al mes, mas bono de puntualidad y asistencia, se paga los días 5 y 20 de cada mes, no hay prestaciones y el pago es en efectivo ¿Alguna duda?.


A veces es fácil estar desesperado, tal vez es difícil buscar la salida pero lo que es imposible es resucitar. Encontraremos la manera de salir de esta crisis, lo hemos hecho por milenios como humanidad, los invito a hacerlo de esa manera, seamos humanos de nuevo.


Por: Luis G. Castañón


https://www.eluniversal.com.mx/cartera/crisis-economica-por-covid-19-sera-mas-fuerte-que-la-de-1994-citibanamex

https://www.forbes.com.mx/cdmx-la-quinta-ciudad-mas-habitada-en-el-mundo-onu/

https://expansion.mx/economia/2020/05/07/desempleo-por-covid19-alcanza-hasta-8-millones-mexicanos

https://www.eleconomista.com.mx/estados/Estiman-100000-nuevos-desempleados-en-la-CDMX-por-el-impacto-del-Covid-19-20200429-0011.html

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