“It’s such a beautiful day” de Don Herzfeldt, un filme filosófico imperdible

Con la cuestión hecha hacía una acción cotidiana, el narrador nos introduce a la vida del protagonista, Bill, un personaje cuya mente parece descender y, junto a ese descenso, una constante reflexión de la vida: “Bill arroja sus llaves al recibidor, deteniéndose y observándolas, súbitamente pensando en todas las veces que las ha arrojado exactamente al mismo lugar y cuantos días de su vida han sido desperdiciados repitiendo las mismas labores y rituales en su apartamento. Pero, después, se preguntó si, realísticamente, esta era su vida, siendo la parte inusual el tiempo empleado para realizar otras acciones”. Si este primer diálogo entre el narrador y la audiencia no es suficiente para denotar los tonos filosóficos de la película; las subsecuentes imágenes, acompañadas del mismo narrador (Don Hertzfeldt) cuya voz le da cierto tono melancólico a la película nos encaminan a lo que sería la base de toda filosofía, el cuestionamiento de lo que nos rodea, de lo que somos y del futuro al que estamos encadenados.


En ciertos momentos, las frases dichas por otros personajes, parecen resonar algo dentro de Bill, “Alguien se sienta en la costa y le explica que las olas del mar han estado ahí mucho antes de que Bill existiera y que seguirán hay mucho después de que Bill se haya ido…” o bien, intenta utilizarlas como un chiste, “[Un compañero de trabajo] en el almuerzo le platica sobre un libro de física que está leyendo, acerca del tiempo. Como el pasar del tiempo es sólo una ilusión porque toda la eternidad está sucediendo al mismo tiempo. El pasado nunca se esfuma y el futuro ya ha ocurrido. Toda la historia se ha arreglado y diseñado como un escenario infinito de eventos simultáneos en el cual viajamos hacia una sola dirección… Bill hace un chiste jurando que ya había escuchado algo así en algún momento, pero el tipo se le quedó mirando como si no hubiese entendido”. Demostrando también la alienación de Bill ante el mundo y sus habitantes.


Siendo otra parte esencial de la película la psicología, los sueños de Bill nos son expuestos, principalmente como pesadillas, con imágenes turbias, personajes como un hombre con cabeza de pez y una pipa en vez de pene, citando “La pipa está goteando” son algunos de los personajes que, después de ciertos minutos en el filme, veremos revueltos entre la realidad y el subconsciente. En cuanto a la mente, no solo los sueños son parte de esta; la vida de Bill y, seguramente la causa por la que este empieza a ver la vida de este modo, se ve comprometida debido a una enfermedad de la cual nunca se nos dice realmente su diagnóstico, pero de la que estamos seguros es una condición mental. Su pasado es también demostrado como una consecuencia del presente psicológico de Bill, su abuela frotándose la cabeza de un gato que guardaba en su cajón, su madre sobre protegiéndolo de un resfriado, los ancestros que han sido todos personajes con obvios problemas psiquiátricos, nos recuerdan a una frase previa del mismo largometraje “La genética es un desastre”. También varios personajes, incluyendo a Bill demuestran tener ciertos patrones, acciones o pensamientos recurrentes acerca de un tema o experiencia. Vemos una vida expuesta desde sus raíces más profundas como es la inconsciencia.


A la par de estos dos puntos, lo más asombroso es la animación de la misma película. Personajes de “bolitas y palitos” hechos a mano con pluma y lápiz sobre papel, con tomas hechas con cámaras de 16 y 35mm, doble exposición, unión entre fondos de la “vida real” y sus dibujos hechos a mano (para un minuto, le toman 720 dibujos), son la esencia del filme, el resultado de una búsqueda de narrativa personal que nos lleva a la búsqueda de una vida y su significado para Bill, su protagonista. Como dato curioso, en uno de sus previos cortos, Hertzfeldt incluyó un detrás de cámaras en el que se le observa dibujando y escuchando música durante toda esta sección.


La música, que son fragmentos de piezas de Smetana, Bizet, Strauss, Wagner, Bremmer, Rachmaninoff, Chopin, Respighi, Schumann y el mismo Hertzfeldt, le dan una tonalidad de mayor intensidad a los 62 minutos frente a la pantalla.


Sin duda, una experiencia de introspección maravillosa frente a lo que sería considerada una animación garabato, con las técnicas originales de animación (careciendo de digitalización), acompañado de un diálogo maravilloso sostenido entre narrador y espectador. La reflexión de una vida en la cual podemos decir que nuestro presente es, por más caótico que parezca, un hermoso día.


por Nicolás Cristóbal


Hertzfeldt, D. (Dirección). (2012). It's Such a Beautiful Day [Filme].

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