Es sin miedo al éxito... pero con envidia

No me considero un súper fanático del box, pero me gusta mucho; me resulta interesante, pues no sólo es demandante a nivel físico, sino también a nivel mental y emocional. El boxeo exige tener el suficiente control para no ceder a los impulsos de ira, miedo, dolor, para dirigir al cuerpo, para mantener la calma, seguir con la estrategia y descifrar cómo vencer a tu oponente en medio de una avalancha de golpes. Me parece increíble.


La semana pasada vi una pelea entre Seniesa Estrada y Miranda Adkins que llamó fuertemente mi atención. La contienda fue impresionante porque Seniesa venció a su oponente en tan sólo 7 segundos. “El nocaut más rápido en la historia del boxeo femenil", dijeron.


Su increíble hazaña recorrió el mundo y se hizo viral en las redes sociales, sin embargo, me desconcertó la reacción y los comentarios de la mayoría: “Fue suerte”, “es que la otra era un costal”, “qué basura, fue una pelea arreglada”, “hizo trampa, qué lamentable”, “siempre inflando a boxeadores sin talento”, “la quisieron lucir, la pelea fue injusta, su oponente no era profesional”.


En redes se ha popularizado la frase “sin miedo al éxito”, pero parece que la envidia está permitida. Es decir, es curioso que muchas personas quieran ser exitosas, pero envidian y odian a quien tiene éxito. No sólo se me hace una forma de hipocresía, sino una doble moral y una configuración mental muy dañina. ¿Por qué dañina? porque después de todo te convertirías en algo que en primer lugar detestas. ¿No sería eso una completa incoherencia?


Hay muchos paradigmas sobre el éxito. Se cree que tiene que ser difícil, doloroso, que debes de sufrir y que te tiene que doler, de lo contrario pareciera que “no vale” o “no es justo”.


Cuando las personas ven a alguien con una vida lujosa, con dinero, con éxito, con un cuerpo increíble, rebosando de felicidad, con logros y demás, pareciera que les resulta ofensivo, lo toman casi como algo insultante, ¿y cuál es su reacción natural? lamentablemente comenzar a envidiar, intentar atacar o desprestigiar. ¿De dónde salió esta configuración tan normal en nuestra sociedad?


Por ejemplo, muchos tienen la tonta creencia de que toda la gente rica y exitosa son malos por algún motivo, que su dinero o éxito fueron mal ganados, que lo hicieron a expensas de la gente pobre, noble y buena que sufre todos los días para tener algo con el esfuerzo de sus manos y el sudor de su frente. Hmmm… pues qué padre la novela.


No, queridos lectores, no toda la gente rica y exitosa es mala, ni toda la gente pobre y jodida es buena. Y no lo digo en un tono despectivo, pero me resulta muy molesto de que medio mundo demeritó el triunfo de Seniesa y me pregunto por qué. ¿Por qué fue rápido? ¿Por qué no terminó sangrando? ¿Por qué no le dieron un solo golpe? ¿Por qué sabe pelear? ¿Por qué reaccionó rápido?

¿Por qué parece que “no le costó trabajo”? ¿Eso les molesta?


¿Me pregunto si la gente que criticó a Seniesa sabe algo de su historia y su pasado? ¿Me pregunto si saben que tiene 20 años practicando y perfeccionando su boxeo, que comenzó a entrenar desde los 8 años? ¿Si saben de las miles de horas que ha pasado en el gimnasio fortaleciendo su cuerpo? ¿Están conscientes de su régimen alimenticio y de sueño? ¿De la cantidad de golpes que ha recibido y el dolor que ha experimentado?


Pero claro, “fue suerte”. El juicio del mediocre y el conformista. Recuerdo una comparación que leí hace tiempo sobre la mentalidad mexicana y la mentalidad japonesa, decía algo como:


Lógica Japonesa: “Si alguien puede hacerlo, significa que yo también puedo hacerlo. Si nadie puede hacerlo significa que debo ser el primero en hacerlo.”


Lógica Mexicana: “Si alguien puede hacerlo, que lo haga él. Si nadie puede hacerlo ¿por qué tengo que hacerlo yo?”


Estamos en un país maravilloso, pero lamentablemente para la mayoría siempre será más fácil culpar a algo o alguien de su situación, que tomar la responsabilidad de ésta. Y cuando alguien hace lo contrario; es decir, tomar responsabilidad y tener buenos resultados ¡se le crucifica! Parece que el juicio de las masas es algo parecido a: “¡¿Cómo te atreves a tener éxito?! ¡Debes de estar jodido y quejarte como todos nosotros! ¡Nos estás haciendo quedar mal!”


Yo sé, estimados lectores, que ustedes van por la vida “sin miedo al éxito”, pero ¿lo envidian? Si es así, es hora de poner un alto a ese paradigma que tanto nos limita y lastima.


Personalmente aplaudo y reconozco el trabajo y victoria de Seniesa Estrada. ¡Bravo!

Aquí puedes ver la pelea:






por José Peña S.


Imagen tomada de Pixabay

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