¿Es momento de un cambio en el modelo educativo a nivel mundial?


Muchas cosas han sido cambiadas a nivel mundial a raíz de la pandemia que detuvo el ritmo de vida de todos. Desde el trabajo, hasta los modelos económicos y el modo de ventas, por lo que no sería extraño pensar que las escuelas hicieran lo mismo. Y más aún, cuando las investigaciones apuntaron hacia que los menores de edad y los adultos mayores eran las principales víctimas mortales a causa de las neumonías por el virus, muchos países se vieron en la necesidad de mandar a casa a los estudiantes por miedo a un aumento en la tasa de mortalidad.


A raíz de esto, una gran cantidad de instituciones educativos en México, entre ellas: La Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma de México, la Universidad Iberoamericana; así como los profesores. Fueron obligados a cambiar sus metodologías de enseñanza, reforzando a través de videoconferencias con los alumnos los puntos más importantes de las clases y enviar cientos de archivos en Word, Excel, PDF, etcétera, para buscar a como dé lugar el término correcto del ciclo escolar.


Y seamos realistas, como estudiantes no necesitábamos que nadie nos dijera la importancia de la nota final en el desarrollo de nuestra vida académica (hablo específicamente de México, conozco el modelo educativo de Japón y Perú, pero desconozco de otros países). Uno aprende rápidamente que lo importante es la nota que obtengas al final, y no reprobar. Becas, intercambios y oportunidades laborales dependen de un currículo escolar impecable. Incluso existen los modelos de curva forzada donde no importa lo que haga el grupo, el 10% de ellos reprobará al final el curso.


Bajo este supuesto inicial, no es extraño que los grupos escolares, de diferentes niveles educativos, fueran tendencia en Facebook, sobre todo aquellos de nivel medio superior, superior y posgrado, donde el estudiante es capaz de seleccionar los grupos que va a llevar y donde las búsquedas principales sean sobre cuales profesores son los más fáciles de pasar en materias difíciles. Incluso entre los alumnos existen estos consejos entre el costo-beneficio de meter una materia que es importante para la vida laboral, donde la balanza se puede inclinar entre aprender bien o reprobar en el intento con un profesor de altas demandas y exigencias en su método de trabajo.


Hoy en día las clases siguen siendo catedráticas en las cuales el alumno cumple con el mínimo de asistencias reglamentario (80% para mi universidad) y asimila toda esta información de la materia para después vomitarla en un parcial, rogando a la deidad de su preferencia que lo haya hecho bien para no tener que repetir el proceso con toda la información del curso en un examen final.


Les expresaré dos de las excepciones más hermosas que he tenido siendo estudiante en estas clases meramente catedráticas:


La primera fue en la preparatoria, el profesor de historia al iniciar el curso nos mencionó que a él no le servía de nada que diéramos fechas y hechos importantes de memoria. Lo que quería era que lográramos interpretar la serie de motivos que se dieron en la época para entender por qué entre los múltiples posibles escenarios, la historia se decantó por lo que sucedió, así que nos dio notas hechas por él, donde podríamos escribir mientras platicábamos con calma la pila de motivos que se conjuntaron en la historia.


La segunda fue en la universidad, donde mi clase era a las 7:00 am, y el primer día el profesor nos entregó una hoja con los temas desglosados en los días que cubriríamos en el semestre. Recuerdo claramente cuando nos dijo: “Ustedes ya son adultos, y yo sé que hay personas aquí que no disfrutan estar en una clase a está hora de la mañana. Entiendo también que hay alumnos que con un libro les basta para aprender lo necesario, así que los libero de venir a mi clase. Olvidemos las reglas escolares, y si quieren venir en las fechas en las que hay exámenes parciales, o aún más, si quieren venir solo al examen final, lo pueden hacer. Estoy aquí para ser su guía, no para ser una niñera”. -No falté un solo día-.


Actualmente ya ni siquiera es necesario comprar un libro. Tenemos el acceso entero a todo el conocimiento del mundo a través de Internet y nuestros celulares inteligentes (omitiré para este análisis la abrumadora brecha de acceso tecnológico que hay en nuestro país). El alumno debería ser capaz de encontrar información en Internet, usar metabuscadores, herramientas como plataformas gratuitas en línea, para complementar su educación. En este momento me viene a la mente la frase de mi tutora en mi primer congreso: “El método actual de dar clases debería ser con el profesor permitiendo que el alumno busque en Internet lo que sea, y resolviendo dudas puntuales guiando su búsqueda en un mejor sentido, y no como un loro que repite la misma información cada semestre. Deberíamos ser guías” me dijo ella.


Entonces, ¿por qué nos está costando tanto trabajo algo que debería parecer ser el siguiente paso natural en el desarrollo del ser humano? El motivo pareciera ser que tanto profesores como alumnos se rehúsan a actualizarse en este sentido. Por parte del profesor, algo nos hicieron para que sintamos que la clase catedrática es la mejor, sea o no sea socrática.


Y por parte del alumno, se pretende que todas las dudas posibles sobre el tema sean resueltas en las tres horas a la semana que se le dedica a una materia, en lugar de entender que no hay manera alguna de resolver todas las dudas en un curso. Hay temas tan extensos, que se han escrito cientos de libros al respecto, y desde diferentes enfoques.


Esta pandemia no es la primera, y ante el peligro de una "súper" resistencia bacteriana a los antibióticos, parece ser tan sólo el inicio de una muy larga serie de pandemias que nos pueden arrasar a la larga. Estamos en tiempo de evaluar nuestro método de enseñanza-aprendizaje para motivarnos, profesores y alumnos, en el camino más personalizado para que todos salgan con la mejor preparación disponible. Así como un medicamento puede generar distintas reacciones en diferentes personas, es ilógico creer que el mismo método de enseñanza puede funcionar de manera estandarizada, cuando hay muchas teorías psicológicas de por qué esto no es así, y nunca ha sido así.


Posiblemente el mejor primer paso que podamos dar sea el aceptar que no sabemos lo que estamos haciendo, en ninguno de los bandos, porque esto es algo insólito, y buscar mejores maneras de cooperar en lugar de tratar de culparnos unos a otros: "Que si los profesores dejan demasiadas tareas. Los alumnos nunca leen. los padres exigen demasiado".

Como dirían los sabios: "No todo está perdido cuando hemos aceptado que todo está perdido".


por Circe C. Hernández-Espino

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