El sonido de la subversión

La marginalidad, el racismo estructural y las marcadas distancias sociales que reinaron durante los 70, crearon las condiciones adecuadas para que surgieran manifestaciones artísticas que ahora son referencias obligadas en la historia musical y que más tarde se convertirían en pilares fundamentales de la cultura contra el discurso oficial.



Las generaciones neoyorquinas que se desarrollaron en la postguerra sufrieron un cambio paradigmático en los procesos que los relacionaban con el mundo que habían recibido. La migración en pleno apogeo y la diáspora afrodescendiente que se instalaba en los países con mejores condiciones de desarrollo, fueron la piedra angular para la evolución de la vanguardias artísticas que nacieron en las calles.



En poco tiempo Nueva York se convirtió en el epicentro de este fenómeno, que no se limitó a la producción del arte como mera disciplina, sino que trajo consigo una fuerte carga política y social en los pensamientos, ideas y mensajes que transmitieron. La población más joven tomó cuanto pudo para abrirse paso entre las tendencias que los subyugaban, alejándose de la atmósfera derrotista e insípida que había dejado la guerra de Vietnam.


Simultáneamente, desde el sur del Bronx y Harlem hasta los barrios de Queens, surgieron dos movimientos distintos en estilos y formas, pero no en la esencia: el punk y el hip hop.



En el Bronx, DJ Kool Herc creó nuevos ritmos a partir de secuencias de vinilo, sus famosos Breaks, que llenaron a las Block Parties de un ambiente festivo y de un sentido de unidad entre las comunidades de migrantes latinos y afrodescendientes que se daban cita. De los Soundsystems jamaiquinos se retomó la figura del Dj (disc jockey) y se le sumó el arte callejero (graffiti), los MC’s (maestros de ceremonia) y el baile de los b-boys (breakdance), para definir los cuatro elementos que definirían para siempre al hip hop.



Entre la marginalidad nació esta vanguardia con misticismo, como una práctica pagana y proscrita dentro del establishment. El contexto resultó ser el talante que empujó a los exponentes del hip hop a evolucionar sin frenos, plasmando en la música, en las mezclas y en la lírica el estilo que estaban desarrollando.



El movimiento que nació como recurso de esparcimiento y festividad para uno de los sectores más desprotegidos y desposeídos de ideas sobre el futuro, se convirtió en una herramienta de la denuncia social y política.



En Queens las circunstancias no eran muy diferentes para la población joven: el desempleo se apoderaba de las generaciones venideras, las pandillas comenzaban a apoderarse de las calles, la pobreza incrementaba y los jóvenes tomaban como bandera el “No Future”. La denominada clase media fue desapareciendo y la marca que ésta dejó, profundizó la diferencia entre los ricos y los pobres.



El glamour vacío que recetaban los medios de comunicación no lograba satisfacer ni emular la vida que los jóvenes llevaban en los barrios. La rutina de los chicos de Queens consistía en prostituirse o vender drogas para comprar ropa militar, la más barata, en las tiendas de segunda mano. Las condiciones estaban puesta para que emergiera una revolución.



El punk nació en los 70, como la respuesta visceral y de rechazo a los cánones tradicionales impuestos artísticamente y culturalmente, que miraban en los jóvenes solo una herramienta a la espera de ser útiles en la maquinaria del comercio y el capital. Con un ritmo rápido y distorsionado, los Ramones, pioneros del punk y residentes de Queens, lograron decir lo que querían y lo que no en menos de 3 minutos, sobreponiendo el mensaje al virtuosismo musical. Sin trabajar mucho, sin maquillajes, sin endulzar la rabia, hicieron del punk un lugar para la diversión. La técnica no era punto de discusión, aunque más tarde vendrían estructuras más complejas a retroalimentar, el punto de partida era pasarla bien.



Si bien nació como mera corriente musical, no tardó mucho en convertirse en toda una expresión de rechazo al Estado y lo que representa El ascenso de una generación que iba contracorriente logró, a través de la música, poner en claro que no estaría de acuerdo con lo establecido y dictarían su propio futuro. Sí había futuro.



Los seguidores del punk y el hip hop se fueron incrementando por las condiciones deplorables de subsistencia, y en estas corrientes artísticas encontraron la válvula de escape y un arma efectiva para expresar la voz que el Estado les había arrancado.



Musicalmente son movimientos totalmente distintos y hasta opuestos en la forma y el estilo, pero que en el discurso y en la esencia convergen y le dan una mayor amplitud a la realidad que marcaba, y marca, el curso de la vida en comunidad. Ambas corrientes se tornan militantes de la disrupción al discurso cultural imperante y al mismo tiempo son elementos de cohesión social entre los sectores vulnerables, dotándolos de una conciencia racial y politizada.



En la actualidad el alma del punk y el hip hop ha envejecido y hasta caducado como portadores de las voces menos escuchadas, pero sólo si se atiende a la suposición de que son otros tiempos y que el discurso que les dio vida no puede aplicarse al tiempo en el que vivimos y que ahora es incompatible el conjunto de sus proclamaciones con el de su raíz.



El punk y el hip-hop son los géneros o corrientes artísticas y musicales propias de la subversión por su trémula concepción y el código moral y social que trajeron consigo en la forma en que miran al mundo, nuevas formas de comunidad y nuevas concepciones sobre los aspectos elementales del humano en sociedad y que no se limitan a la música, sino que su influencia es extensa y alcanzó disciplinas como el cine, la pintura, la literatura, la fotografía, la moda y hasta la cocina, siempre desde la ruptura con lo tradicional, siempre logrando el encuentro violento con nuestras propias concepciones, sacándonos del ensimismamiento y arrojándonos a la confrontación para desarrollar nuevas preguntas sobre las posibilidades que existen para reinventarnos y de reinventar el espacio en el que nos movemos, como individuos y como sociedad.



por Giovanni Ocaña

¿Y tú que opinas de las noticias?

© 2020 The Circle Of Opinion MX; todos los derechos reservados | ventas@thecircleofopinion.com.mx |