“El Faro” como el regreso del terror al cine de culto (una reseña sin spoilers).


El terror en el cine es un género que ha acompañado a este desde sus inicios. Recordemos que los hermanos Lumière en el año de 1896 con “La llegada de un tren a la estación La Ciotat o “L’Arrivée d’un train en gare de La Ciotat” en su idioma original, presentaron lo que sería para muchos el inicio del terror como género “sensación” transmitida al espectador que, observando en la pantalla un tren que avanza hacia este, pensaban saldría de la pantalla misma y los arrollaría.


El género ha tenido tantas evoluciones como el cine mismo, pasando por momentos de auge así como de declive (como acaece en todos los géneros y las artes mismas durante el pasar del tiempo), dejándonos obras maestras las cuáles han ayudado a la evolución del cine, tanto en su lenguaje como en la creación de piezas musicales que hasta el día de hoy nos hacen temblar al escucharlas; un sinfín de parodias y de ideas para disfrazarnos en “Halloween”.


El terror nos ha dejado una marca imborrable como una cicatriz dentro de nuestras pesadillas que muchos aman y otros dicen odiar mientras que, sentados en las butacas con los ojos y oídos cubiertos, se dejan atrapar por este mundo. Porque como humanos buscamos sensaciones que nos hagan sentir vivos y, el acelerar del corazón junto a la tensión de las cuerdas vocales que yacen a la espera del grito adyacente nos hace sentir más que vivos.


Gracias al avance de la tecnología aunado a la maravilla que el mundo del maquillaje y los efectos especiales han alcanzado, es más fácil encontrarse con títulos pertenecientes a este mundo, sin embargo, no siempre cantidad es calidad. Claro ejemplo es la explotación del recurso “jumpscare” (aunque gracias al mismo han habido cintas que nos han hecho saltar del asiento y perseguido mientras apagamos las luces de nuestra habitación) el género parecía haberse topado con pared y su único mérito era el ver quién sabía manejar de manera eficaz estos recursos.

Pero, varias directoras y directores mostraron que esto no siempre es necesario para posicionar a las películas de terror como genuinas joyas del género y el cine mismo, títulos como “Voraz”, “Una chica regresa sola a casa de noche”, “Huye” y “Midsommar” (entre otras) resonaban no solamente en los oídos de los seguidores del género, también en los de los amantes del cine en general, ya fuera por su fotografía, diálogos o premisas del trama con asomos de ideas filosóficas, críticas a la sociedad o al cine mismo; el uso de colores como lenguaje, la música, ambientación musical, una buena dirección, actuaciones sobresalientes, edición, vestuario y maquillaje, entre mil cosas más que hacen de una cinta un deleite auidiovsual, el terror vuelve para tocar las fibras más sensibles del público, tanto como arte como género.


La última película de Robert Eggers “El faro” (“The lighthouse”), director también de la magnífica cinta “La Bruja” (“The VVitch”), es un bellísimo ejemplo de esto. Traída por la casa productora “A24” (misma que ha producido y distribuido joyas del cine como “Midsommar”, “Historia de fantasmas”, “La langosta”, “El reverendo” y “Locke”, por mencionar algunas), la cinta está grabada en blanco y negro con una relación de aspecto 1 . 19: 1, dando una estética que desde la primera imagen llama la atención del espectador y lo hipnotiza. La película si bien toma como referencia la historia de dos cuidadores de faro galeses, no está completamente basada en ella. La sinopsis sería: Dos cuidadores de faro se quedan atrapados en una isla donde no pueden recibir suministros debido a una tormenta, comenzando a perder la razón, hundiéndose en la locura y el alcohol. Pero como toda cinta cinematográfica, nada se puede resumir de esta en tan pocas líneas, ni en miles de reseñas, porque el cine es para vivirlo y dejar que tu mente cree la mejor forma de expresarla.


Los hermanos Egger con sus dos películas han demostrado lo mucho que se educan sobre el tema que buscan abordad en sus guiones, la inclusión de leyendas del mundo marino, mitos griegos, figuras mitológicas, vestimenta y jerga de los personajes son muestra de esto. Ephraim Winslow (Robert Pattinson) es el aprendiz de cuidador de faro, quien estará bajo las órdenes de Thomas Wake (Willem Dafoe), a quien no le tiene la menor simpatía, cosa que es de entender con las primeras impresiones de este personaje, un viejo alcohólico que no deja de arrojar gases y trata de manera despectiva a Ephraim a quien juzga por no beber durante las cenas y a quien le impide tener algo que ver con el faro, problemática que comienza el choque de los personajes. Vale la pena tomarse un momento para analizar esta imagen, que claramente es la de un falo, falo al que el joven subordinado se le es negada la entrada por parte del anciano, quien le dice no estar listo para la tarea, despertando una afición de Ephraim hacia el faro y lo que dentro del mismo se encuentra.


Los días pasan y mientras los personajes se desenvuelven mostrándose cada vez más bajos en sus instintos, Ephraim es convencido por Thomas de beber hasta no poder más, esclareciendo el trasfondo de los personajes en una imagen desagradable de ambos. Por momentos no sabemos si la locura de Ephraim es lo que nos hace tener la imagen de desprecio hacia Thomas, o si por lo contrario, no es Thomas quien invadido por esta locura nos arrastra junto a a Ephraim en esta.


Como toda historia de terror, las imágenes monstruosas, así como las leyendas o maldiciones atraídas por objetos o acciones prohibidas para aquellos que trabajan en el mar, (en este caso particular), hacen su aparición desde el inicio, son el sonido de una alarma que no deja de sonar, causando estrés al escucha, principalmente a Ephraim.


Junto a todas las imágenes subsecuentes en la cinta, la psicología se revela como el camino por donde nos invadirá el terror. Los sueños de Ephraim son su subconsciente hablándonos, dejándonos desconcertados y aterrorizados como a el personaje que va perdiendo la noción de lo que es real o no en este filme que nos abre las puertas a un mundo surrealista donde la consciencia y la inconsciencia fluyen con el viento que nos guía en un barco a una isla dominada por la locura.


Sin revelar mucho de la cinta, podemos entender que esta no se trata solamente de una suceso terrorífico regido por lo paranormal, sino también por la psique y su declive, suceso al que cada imagen hay que prestarle su debida atención por el valor que esta contiene en el subconsciente de los personajes.


La inmersión en este mundo no podría haberse alcanzado si no fuera por las maravillosas actuaciones de Dafoe y Pattinson. El habla de Thomas, siendo una firma de los marineros y su jerga es exquisitamente desarrollado por Dafoe, demostrando la suculenta inmersión que logra con sus personajes, así como su carácter y comportamiento que es la clásica imagen de un marinero (sin caricaturizarla) y su amor hacia el mar, sus historias y el respeto que le tiene al faro por brindarle los secretos del mar.


Por otro lado tenemos a Pattinson cuyo tren de pensamiento nos permite entenderlo y penetrar en la mente de su personaje, sabiendo que hay una lucha interna sobre algo que nos oculta y se oculta a si mismo; llegando a momentos de una energía asombrosa, Pattinson alcanza las varias catarsis que Ephraim sufre durante la cinta y que nos hacen querer saber más de él y de su contraparte, Thomas. Queremos obtener respuestas, queremos seguir observando la pantalla porque lo que vemos es la vida de dos personajes que se desenvuelven en una historia digna de ser contada y esta obsesión que nace en el espectador por los personajes y su historia no podría ser alanzada si no fuera por las actuaciones asombrosas que se nos entrega en esta cinta.

Para todo amante o conocedor de los mitos griegos, hay varias referencias a este mundo como lo es el viejo que conoce los secretos del mar y se niega a contarlos, las imágenes del mas y sus criaturas, así como dos imágenes en articulas que durante la cinta nos hará pensar en los dioses de esta mitología y las tragedias a las que son sometidos aquellos que osan ir en contra de sus reglas.


Para los amantes del cine, esta obra posee todas las delicias de este arte manejadas de una manera que nos hace cuestionar los criterios en que los premios se basan para nominar una cinta; dejando esta obra fuera de las luces mientras varios críticos de pronombre como Manhola Dargis y Vinnie Mancuso han dado elogios a esta.


“El faro” es una cinta por la que todo amante del cine y del terror deben dejarse seducir, ya que nos recuerda que el terror y lo culto pueden traernos joyas que perdurarán en las videotecas y en la mente de toda persona que se deje poseer por el cine.

Película: “El faro”

Año: 2019

Director: Robert Eggers

Guión: Robert y Max Eggers

Cinematografía: Jarin Blaschke

Reparto: Willem Dafoe, Robert Pattinson, Valeria Karaman

Duración: 1 h 49 m

Género: Terror psicológico, Drama, Fantasía, Misterio

Casa productora: A24, Regency Enterprises, RT features

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